1 de agosto de 2013

Más vale un mal acuerdo que un buen juicio.

Dada la actual situación de la Justicia española, el gran volumen de asuntos que pesan sobre los tribunales, la falta de medios y las tasas desorbitadas, el contenido del refrán tiene mucho de cierto.

Hay varios medios para evitar un pleito, incluso cuando la demanda ya se ha interpuesto: por un lado, ya sea de forma personal o a través de un abogado, se pueden hacer reclamaciones previas a la vía judicial, que es muy posible que den buenos resultados; también puedes recurrir a la conciliación judicial o lograr una transacción; por último, puedes acudir al arbitraje cuando la cuestión objeto de discusión sea un problema de consumo, o a las vías específicas de resolución de los conflictos que son pertinentes en ciertos casos, por ejemplo, los que tienen que ver con bancos y compañías de seguros.

Todos estos medios te pueden ayudar a evitar el procedimiento judicial y los costes de tiempo y dinero que lleva aparejado.
Si te ves inmerso en un conflicto con un particular o con una entidad, la primera medida que puedes tomar es enviar, a título personal, una carta de reclamación. Si, por ejemplo, tu inquilino te debe parte de una mensualidad, puedes intentar el cobro de los debido enviándole una carta de reclamación en tu propio nombre. Es preferible que quede constancia del texto enviado y de que ha llegado a su destinatario. Para ello, puedes hacer una copia de la carta y pedir que el receptor la firme en el momento de la entrega, o también puedes usar el servicio de Burofax de Correos con acuse de recibo y certificación de texto.; así, si la deuda se incrementa en el futuro, puedes demostrar que ya desde el primer momento reclamaste lo adeudado de manera fehaciente.

Si con la carta no obtienes resultados o el asunto es más complicado y tienes dudas sobre si puedes reclamar o no, puedes buscar el asesoramiento de un abogado que estudie el caso y te explique las posibilidades de éxito.
Existe la posibilidad de llegar a otro tipo de acuerdo, una “transacción” extrajudicial, sin necesidad de plantear una demanda. Es lo que ocurriría cuando ambas pares, renunciando a algo, llegan a un acuerdo. Es importante dejar constancia de los motivos de ese acuerdo, para que no haya reclamaciones posteriores.

Para finalizar te vamos a dar un consejo: siempre que se llegue a un acuerdo sobre una cuestión litigiosa, es preferible plasmarlo en un escrito firmado por las partes, en el que se especifique, con el mayor detalle posible, los términos del acuerdo, lo que reclamaba cada uno y a lo que ha renunciado. Así evitaras problemas posteriores y, en caso de que se inicie un procedimiento judicial, ya dispondrás de una prueba.

Lady Blu


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