21 de diciembre de 2014

Errores administrativos que liberan a un etarra


No deja de hacerme gracia la forma en la que funciona el sistema judicial en este y otros países. Al parecer, hay situaciones en las que un error administrativo puede dejar en libertad a un presunto terrorista que lleva décadas huido. La justicia es, en teoría, igual para todas las personas. Hay derechos que se reconocen a todos los ciudadanos, tanto a los que apenas cometen un crimen como a los terrorista más buscados. Entiendo y apoyo que así sea pero no puedo aceptar que la justicia no sea, cuanto menos, un poco más estricta cuando de etarras se trate.

En el caso del etarra Juan Carlos Arriaran Ibarra, se sospecha que algunos errores en la orden dictaminada por las autoridades francesas son el motivo por el cual la Audiencia Nacional de España ha decidido dejar en libertad a este sujeto, bajo la condición de acudir cada semana a un juzgado. Sí, un pequeño error administrativo puede dejar a un terrorista en libertad a pesar de los múltiples crímenes que pueda haber cometido. Tal vez un formulario mal rellenado o un procedimiento que alguien se haya saltado, todo en aras de los derechos del ciudadano.

También se sospecha que algunos de los cargos que se le imputan a este terrorista puedan haber prescrito, a pesar de haber pertenecido a un comando en la década de los 80. Precisamente, la alegación presentada se basa en presuntos errores en la causa abierta en su contra y en la posible prescripción de los cargos. Los terroristas tiran de todos los recursos posibles para escabullirse de las autoridades e incluso cuando hay serios indicios y/o pruebas incriminatorias en su contra pueden sortear los obstáculos de una forma u otra.

Creo que las leyes deberían aplicarse con más severidad a personas acusadas de cargos tan graves como el terrorismo. Hoy en día, parece que se ha puesto de moda lo de achantar a la gente e irse de rositas en este país, ya que los terroristas siempre pueden servirse de algún recurso para evitar la pena de cárcel que les debería corresponder. En España, las leyes parecen hechas para no ser aplicadas salvo para quienes no conocen los trucos necesarios.

Sin embargo, los etarras conocen las leyes, tienen dinero - que obtienen de extorsiones y por medio de otros mecanismos – y, por lo tanto, acaban librándose de la mayoría de las molestias que conlleva atemorizar a la gente. Me parece triste que las cosas funcionen así, no suena muy justo que quienes tienen los cargos más serios no paguen por ellos. La justicia, por definición, debe ser igual para todos pero en la práctica vemos otra cosa: que quienes saben cómo funciona el sistema lo usan a su favor. ¿Tener dinero es suficiente para salirse con la suya?

César P.

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