22 de julio de 2013

Por qué no funcionan las dietas?

Durante la época estival y justo después de las fiestas navideñas es cuando a la mayoría nos entra la prisa por perder esos kilos de más que hemos ganado. Es cuando nos damos cuenta de los excesos cometidos y nos da casi vergüenza mirarnos en el espejo porque casi ninguna ropa nos sienta bien. Y en este preciso momento es cuando decidimos ponernos a dieta!!

Hacer dieta es un proceso que se encuentra entre las experiencias más poco eficaces y más chocantes del ser humano y no se me ocurre ninguna otra ocasión donde las personas se esclavicen con tanta disciplina a privaciones durante días, semanas e inclusive meses con el único fin de lograr cierto objetivo para acabar corroborando que dicho objetivo empieza a volatizarse tan pronto como ha sido obtenido.

Somos muchos los que nos hemos puesto a dieta y hemos comprobado que podíamos perder peso con esfuerzo y sacrificio pero lo peor de todo es que estos kilos perdidos los hemos recuperado, y algunos más, en un periodo de tiempo muy corto. Además nos hemos agotado física, mental, emocional y espiritualmente porque hemos buscado un resultado permanente que no hemos localizado jamás. Y este rastreo, frecuente e improductivo, crea acopio de estrés y trastornos emocionales que tan bien conoceos los que hemos hecho dieta.

Esto me lleva a preguntarme, ¿Por qué no funcionan las dietas? Y la respuesta es bastante simple y coherente: En que piensa uno cuando está haciendo dieta? Yo estaba pensando en lo que me iba a comer cuando finalmente consiguiera acabar con esa dura prueba. Y este es el problema, la privación no es la forma de lograr una pérdida de peso saludable y permanente. Generalmente, es la causa de que después uno se atiborre, con lo cual se complica el problema. Entre el privarse y el atiborrarse se establece un círculo vicioso, que es precisamente uno de los muchos inconvenientes de las dietas.

Otro de los problemas es que las dietas son temporales por consiguiente, también los resultado son temporales. Y otro problema añadido es que llevan implícito la disciplina forzada, algo que muy pocas personas pueden aguantar con éxito cuanto se trata de comida.

Hay tantas dietas como personas siguiéndola y el resultado al final siempre es el mismo: Se nos van unos cuantos euros en los productos milagrosos, las consultas a especialistas o los consejos que aparecen en alguna nueva publicación pero el peso si lo pierdes, también lo recuperas antes que se recupere tu bolsillo.


Esto me lleva a sacar la conclusión de que se trata de un negocio donde los únicos beneficiados son aquellos inventores y mentores de la “dieta milagro” y de la frase: ESTA SERA LA ULTIMA DIETA QUE HAGAS!!

Lady Blu

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