20 de diciembre de 2015

La hostia al presidente


Esta claro que a Rajoy no siempre le acompaña la suerte. El otro día, en Pontevedra, un paseo apacible por entre la gente se convirtió en algo realmente desagradable. Resulta triste que le hayan pegado a este señor aunque según algunos baremos se lo pueda merecer. Lo que me entristece no es el golpe ni sus consecuencias sino que haya sido un estúpido crío el que lo haya hecho en lugar de que alguien al borde de la ruina por esta crisis de mierda. Parece que solo un niñato tiene huevos aunque su ataque sea completamente inútil ya que ni cambia nada ni servirá para marcar ninguna diferencia.

Que conste que no hago apología de pegarle a los políticos. Mucha gente se merece una hostia bien dada y no salgo a diario a repartir porque las cosas no se arreglan así en la vida. Por mucho que apetezca partirle la cara a ese niño rata que te jode la vida, no es la forma de arreglar según que cosas. Bueno, si quieres que un niño rata te deje en paz, sí, puede que así lo arregles pero si quieres que el país vaya mejor esto no resuelve nada en absoluto. Resulta lamentable no solo porque es un comportamiento inaceptable sino porque es completamente innecesario.

Sin embargo, algunos homo sapiens no saben comportarse como el resto de los de su condición, según parece. Esto tampoco es culpa de la educación sino que este elemento está fuerísima, no está adaptado para vivir en sociedad. Por lo tanto, deberían haberle metido en algún sitio por su incapacidad para vivir en sociedad. Algunas personas no tienen remedio, hay que aceptarlo, encerrarlos en algún sitio adecuado y seguir para adelante. No queda otra, ya que, de otra forma, más perdemos el resto de los mortales.

Pero, claro, cómo iba a darse cuenta el sistema educativo de que este elemento andaba suelto por allí con su tendencia a liarla parda. Una cosa lleva a la otra y, al final, un buen día este tío va y le parte las gafas al presidente en medio de una multitud. Vaya tela. Desde luego, esto solo sucede en España, un país de lo más irreal en el cual solo pasan cosas idas de olla. La idea de que los políticos se acerquen al pueblo no ha estado mal pero ya me sorprendía que no hubiese algún incidente. Si es que la gente no sabe comportarse en este país.

Las hostias hay que darlas en las urnas hoy.


César P.

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