20 de agosto de 2015

Si no hablas idiomas, qué hablas


Siempre me hablaban de la importancia de aprender inglés cuando era niño. No recuerdo haber cuestionado la importancia de estudiar en ningún momento de mi vida y ahora menos que nunca pondría en duda lo útil que resulta saber inglés. Hay gran cantidad de ventajas para quienes sabemos inglés a nivel avanzado. Son tantas que resulta casi superfluo mencionarlas, me centraré en alguna de las cosas pequeñas para intentar resaltar hasta qué punto influye en mí este idioma, desde ver contenido en la Internet de forma habitual sin esperar a que se traduzca hasta trabajar como traductor o escritor freelance. Simplemente, no podría concebir mi vida sin recurrir al inglés a diario, a menudo hasta pienso en este idioma.

Resulta un fenómeno curioso que a veces vengan a mí las palabras en inglés antes que español. En esos momentos sonrío debido al aprecio que le tengo al idioma anglosajón. Tanto es así que en ocasiones he pensado en si me gustaría hacer una filología pero creo que me contentaré por ahora con subir al siguiente nivel. Tendré que estudiar mucho pero supongo que será llevadero porque siempre he disfrutado con los idiomas, a pesar de los malos ratos de la conjugación en francés. El inglés es bread and butter (pan y mantequilla), no le veo complicación alguna ni en las estructuras gramaticales ni el el uso de los verbos.

En comparación a otros idiomas (francés o el infame alemán), es fácil o medianamente asequible. El problema que tienen muchos alumnos a quienes tengo que enseñarles inglés es que llevan tiempo con agujeros en sus conocimientos y resulta complicado paliar estas carencias cuando solo cuentas con unas pocas horas para ello. Es más difícil enseñar un idioma con clases particulares que una asignatura de ciencias. Cuando tienes que echar cuentas puedes enfocar el aprendizaje a la resolución de problemas. Sin embargo, cuando tienes que aprender un idioma debes enfocarte no solo en hacer ejercicios sino en aprender el vocabulario.

Resulta complicado repetir tantas veces ejercicios limitados a los conocimientos de los alumnos. Sin embargo, los alumnos no se enteran de las estructuras más básicas y me veo obligado a repetir los ejercicios una y otra vez. Lo más desconcertante es hacer los mismos ejercicios en otro contexto (referidos a otro tema, por ejemplo) y que esto desconcierte a los estudiantes. El contexto tiene una gran influencia en los ejercicios que se realizan, lo cual complica mucho la enseñanza del inglés y de otros idiomas. Lo más triste es el escaso nivel que se alcanza en la ESO. Incluso en bachillerato los alumnos no pueden mantener apenas una conversación mínima en inglés. Así no vamos a ningún lugar.

César P.

No hay comentarios :

Publicar un comentario